
Cartago cuenta como cualquier ciudad con una comunidad LGBTI, la cual ha sido invisibilizada y marginada, que poco a poco viene apropiándose de los derechos que constitucionalmente se han ido reconociendo.
Sin embargo, en el mes del orgullo, se hace necesario poner atención a las falencias que en política pública se han tenido al respecto. Fundamentalmente, porque la participación y el empoderamiento de la comunidad LGBTI es proporcional a las posibilidades que el Estado y el conjunto de la sociedad les abren.
En Cartago, es muy difícil ser abiertamente homosexual o lesbiana, aún más si se es una persona trans. La causa es la violencia física y simbólica que sobre estas personas se ejerce desde la niñez.
Por ello, desde el gobierno hay que promover un enfoque diferencial que incluya a la diversidad sexual, que permita promover el respeto desde la escuela contra el maltrato, matoneo o bullying.
Reconocer derechos en materia de identidad de género para personas trans, colaborando en el cambio de su documentación para acceder con garantías a todos los demás derechos.
Promover la participación y la organización, para visibilizar empoderando. Con ello, la política pública tendrá aliados y aliadas para su diseño, implementación y seguimiento.
Denunciar desde el Estado todo acto de discriminación. Promover el trato justo y equitativo. Posibilitando la empleabilidad de las personas trans.
Fomentar una educación sexual integral que reconozca todos los cuerpos, sexualidades y cuidados. Con acciones concretas de prevención del embarazo adolescente, el suicidio, conductas obsesivas, depresión, VIH e infecciones de transmisión sexual, para el disfrute pleno y responsable de la sexualidad.
Esa agenda es nuestro llamado para empezar un diálogo social, abierto y fraternal para el reconocimiento de éstas y demás diferencias sociales que nos enriquecen.
Por la inclusión en y desde la diferencia: ¡Felíz día del orgullo LGBTI!

