MEMORIA Y SOLIDARIDAD CON LAS VÍCTIMAS

La conmemoración del Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado, quedó establecida en la Ley 1448 de 2011 (Ley de Víctimas y Restitución de Tierras) todos los 9 de abril. Esta fecha recuerda como bandera, el asesinato del dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán.

Nuestro país ha pasado por innumerables y dolorosas etapas de violencia, desde la disputa bipartidista entre Conservadores y Liberales, hasta las masacres, secuestros y desplazamientos forzados acometidos por grupos al margen de la ley, insurgentes y paramilitares.

Según estudios recientes entregados por el Gobierno Nacional, las víctimas del conflicto armado en Colombia ascienden a 9’000.000, entre afectados por desplazamiento forzado, minas antipersonal y amenazas. La Unidad Nacional de Víctimas, destaca que la Presidencia de la República ha invertido cerca de 19.1  billones de pesos en las medidas contempladas por la Ley de Víctimas de manera colectiva e individual, priorizando a personas adultas mayores de 74 años, con enfermedades terminales y discapacidad.

Aunque el Gobierno Central, ha hecho un esfuerzo económico importante para la reparación de la población afectada con este flagelo, el Estado sigue estando en deuda con niños, jóvenes, adultos y adultos mayores que en muchos de los casos, han perdido familiares, sus hogares y las tierras en las que trabajaban diariamente para ganarse su sustento diario. La violencia en nuestro país, les quitó todo, pisoteando su dignidad y derechos humanos.

Cartago no ha sido ajeno a los hechos de violencia, los carteles de droga asentados en el Norte del Valle por años cobraron la vida de muchas personas, y hoy lejos de haber dejado atrás esta etapa oscura de nuestro municipio, seguimos luchando contra los denominados combos u oficinas, que se disputan el control territorial de la venta de drogas.

Esta problemática social, no se terminará con el esfuerzo de una sola administración municipal, es el Estado quien debe generar mayores y mejores espacios de participación para los jóvenes que día a día buscan una oportunidad para sacar a sus familias adelante y no encuentran ese respaldo del Gobierno. De otro lado, todos como ciudadanos debemos comprometernos con la paz, si con la paz, esa que debemos ayudar a construir desde nuestro núcleo familiar, con nuestros vecinos, amigos, compañeros de trabajos y demás. El verdadero cambio colectivo, empieza con la transformación positiva de nuestro comportamiento personal.

“No hay camino para la paz, la paz es el camino”  (Mahatma Gandhi)

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