Cuando de oposición se habla como decía un buen amigo mío «todo lo del pobre es robado”. En el sentido político, todo lo que haga o deje de hacer, en observancia, para un detractor de nuestra iniciativa, será mal visto, difundido con suspicacia, con propaganda negativa y generando cuanta duda sea posible; este será el pan de cada día, más cuando saben que una mentira repetida varias veces genera un eco en la mente, de esta manera intentan imponerla sobre una verdad (principio básico de publicidad de la contradicción).

Este es el caso reiterado a través de redes sociales, donde se saca información sobre contratos que hemos realizado y que de hecho están publicados en la plataforma secop 2. Se pretende de esta manera generar un manto de duda sobre si son legales o no, y es ahí donde estaría el debate, pero no lo hacen, no lo argumentan por su incapacidad técnica para el mismo. El show mediático, es la forma que utilizan para poder hacerse notar ante la opinión pública, intentando desprestigiar a quien llega a un espacio de dignidad democrática por mérito propio. Pretenden generar una mala atmósfera, creando de esta forma contenidos de valor subjetivo, apropiando retórica de la moral que en el caso puntual de la legalidad no tiene ningún punto objetivo a evaluar.
Los contratos de la administración pública cuentan con unos principios propios como lo son el de la publicidad y el de la legalidad entre otros, que son solo objetables por los órganos de control y en este caso puntual, quien determinaría si son legales o no, es un juez de la República de la jurisdicción administrativa o de la jurisdicción ordinaria. Hacer juicios de valor encaminados a determinar «por qué no hacen este evento, en vez de este otro» y más desde sectores a los que les ganamos las elecciones en las urnas, es desde el mismo efecto práctico como si yo les dijera a quienes no me acompañaron en el proceso de elección, que en vez de criticar mi modelo, lo apoyen o lo repliquen, sería esperar mucho de ellos cuando su intención evidente es desprestigiar todo lo que se hace. Ahora bien, si la intención es iniciar la carrera para postular candidatos a los próximos comicios que no sean afines a nuestra iniciativa (cosa que entiendo perfectamente y por supuesto sé) el tema queda absolutamente claro.

Perder las elecciones para dichos sectores políticos, los cuales no esperaban la derrota, ha debido ser difícil y en ese orden de ideas, debo concentrarme en la crítica objetiva y desechar en este caso, toda actitud ruin que provenga de sectores que solo quieren generar mantos de duda, porque respiran por la herida y no han logrado superar nuestra legítima victoria en democracia. Yo esperaba más de mi contradictores, un debate amplio de ciudad sobre temas estructurales y no sobre coyunturas de programas y sobre la minucia, en la que se ve la cana en la cabellera de color de un solo tono. La ciudad requiere que la clase política más que especular y formar chismes de pasillo, genere asuntos que engrandezcan con acciones, nuestra Villa de Robledo, a ellos sería bueno preguntarles qué han hecho por la ciudad, qué le han aportado y sobre todo cuáles son esas ideas que magnificarán nuestra polis. De mi parte quiero expresar este pensamiento por mis redes sociales, ya que es reiterada la hostilidad en este espacio virtual, mecanismo que algunos utilizan porque no tienen más argumentos con los cuales hacer eco, ya que ni la pluralidad, ni el alcance de redes, ni el acompañamiento de los sectores sociales, ni las elecciones democráticas les alcanzan para lograr su cometido o finalidad, de solo ostentar un espacio de poder por su ambición y ego, camuflados en actitudes supuestamente altruistas.

