Para sorpresa de la ciudadanía cartagüeña y del Norte del Valle, el mandatario electo está inspirando una nueva forma de hacer política.
Aunque enarboló las banderas de la continuidad por el progreso, en campaña Víctor Álvarez anunció que corregiría lo que evidentemente era tendiente de mejorar. En este sentido, ha caído muy bien su actitud de diálogo constante y su propuesta de participación ciudadana.
En pocas semanas, demostró que es un administrador con gran capacidad de gestión. Ya se reunió con los alcaldes electos del Norte del Valle, el próximo gobernador de Risaralda, funcionarios del alto gobierno nacional, líderes sociales, sindicatos, rectores, iglesias, partidos de oposición, ex-candidatos y deportistas.


Además, que asistió a seminarios de formación para mandatarios electos en Santa Marta y Bogotá, tuvo que afrontar el empalme y las discusiónes sobre el futuro de la Institución Educativa María Auxiliadora, frente a la exigencia económica de la congregación que administra la misma, y con la Superintendencia de Servicios Públicos frente al futuro de EMCARTAGO, que se encuentra intervenida por el ente regulador.
No han sido días tranquilos, para quien orientará los destinos de la ciudad desde el próximo 1 de enero de 2020.




